Un enjambre de hombres y mujeres y autos y colectivos y camiones de
caudales que se vuelve cada vez se vuelve más insufrible. Quizás ningún tema
refleja mejor el ambiente de esa jungla que es el Microcentro en las horas pico
que “Cabeza de departamento”, la furiosa diatriba que Pez incluyó en su segundo
disco, Quemado (1996).
“¡Soy porteño! Cabeza de departamento. / No tengo espacio no tengo
tiempo. / Envejeciendo, trabajando en el microcentro. / Donde arriba sólo hay
cables y abajo cemento”, ruge Ariel Minimal luego de una introducción quebrada
y distorsionada. Mientras uno camina entre cadetes y gerentes apurados no puede
más que masticar la conclusión del tema: “A fin de cuentas estamos pagando alto
el precio / de este puto sacrificio al dios del progreso.”
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