Pipo Cipolatti, líder y principal compositor de Los Twist, es hijo de
un policía. Quizás por eso hizo a comienzos de los 80 lo que parecía imposible:
contar en tono irónico un oscuro secuestro por agentes de la dictadura para
retratar con desparpajo el ambiente de represión que se había vivido hasta
1983.
En el tema “Pensé que se trataba de cieguitos”, el protagonista se toma
un taxi hasta el centro a ver una película de terror que de golpe parece
hacerse realidad. Todo empezó ahí, en la esquina de Sarmiento y Esmeralda, al
bajarse del auto: “compré un paquete de pastillas Renomé. / En eso siento que
un señor me llama. / Al darme vuelta me di cuenta que eran seis, / muy bien
peinados, muy bien vestidos y con un Ford verde. / Pensé que se trataba de
cieguitos / (anteojos negros usaban los seis). / Al llegar me dijeron ‘Buenas
noches. / ¿Dónde trabaja? ¿Dónde vive? ¿Usted quién es?’ / Acto seguido me invitaron
a subir al Ford.”
Después de que “con toda corrección” sometieran al protagonista “a un
breve interrogatorio que duró casi cuatro horas y fracción”, el secuestro,
narrado a ritmo de rock salvaje y festivo, termina al cabo de tres días
–digamos– de buena manera: es liberado, no sin que antes le despacharan un
inquietante “Nos volveremos a ver”.
El tema fue uno de los mayores éxitos de Los Twist, incluido en su
primer disco, La dicha en movimiento,
producido por Charly García en 1983. Aunque al comienzo pocos se animaban a
pasarla en la radio por miedo a las represalias, con el tiempo miles de
argentinos la cantaron y bailaron, a veces sin siquiera caer en la cuenta del
trasfondo oscuro en que había sido compuesta.

No hay comentarios:
Publicar un comentario